El “twerking” de Rato.

… ¡Bienvenidos, pasen y vean!

¡Asómbrense contemplando al icono de la España de Aznar probar el café de la comisaría!

¡Flipen Uds. viendo como el “Mago de las Finanzas” da por terminados sus quehaceres suizos y consiente en ser investigado!…
… y todo ello por el nimio esfuerzo de ver los noticieros en la televisión.

Justicia-precio Resulta instructiva la coreografía que los distintos cuerpos de policía y los telediarios interpretan para que, ¡oh, casualidad!, coincidan en directo el inicio de éstos últimos y las detenciones o cargas anti-subversivas tras las manifestaciones. Todo milimetrado para que nos demos cabal cuenta de que el “sistema funciona“.

Es necesario (¿qué digo?… ¡IMPERATIVO!) que el pueblo español —sufrida mayoría silenciosa y paciente— perciba que la Ley alcanza a todos: a unos para inyectarles sentido común mediante “incentivos cinéticos“, a otros para que hagan el papel de “Miss Daisy” durante 200 metros.

Cierto es que cuando te dan con la porra en la cabeza el correctivo es inmediato, fulminante y aleccionador, en la línea de “la letra con sangre entra“, mientras que, cuando has sido Vicepresidente económico, Director del FMI y Presidente de Bankia, te conceden la venia de un plazo de 3 años para que pongas tus asuntos en orden, no vaya a ser que no te haya dado tiempo a borrar datos, camuflar activos o visitar la Helvética Confederación para cortar los flecos que pudieran quedar pendientes, que una cosa es la propaganda y otra, muy distinta, que te puedan pillar en pelota picada, que una cosa es el “twerking” más o menos obsceno y otra que te pillen (liguero de encaje en ristre) siendo corcel de la Exuperancia de turno.

Y mientras la “Nueva España” aboga por legalizar la prostitución comprobamos, de nuevo, que las únicas putas paganinis de éste circo somos nosotros.

Bienvenidos.
Pasen, vean… y dejen su donación.

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En busca del extremismo radical fundamentalista.

Echo de menos el ejercicio de la política carente de componendas, matices, coyunturas, “ejercicios de realidad consecuente en base a los datos disponibles que subyacen de las tendencias de las proyecciones“…

Quiero verdad.

Quiero compromiso.

Exijo correr el riesgo inherente al acto libre y creador, el pálpito cardiaco de la apuesta sincera y total, ausente de redes de seguridad que entorpezcan el soñar.

No puedo soportar que la vida consista hoy por hoy, en agachar la testuz y encorvar el lomo para amortiguar los golpes que, desde el Parlamento, nos endosan a diario en forma de insensatez, justificación de actos corruptos, agravios y canalladas varias.

¿A quién diablos se le ha ocurrido subir el IVA a los productos sanitarios del 10% al 21%?

sanidad-recortesNos amenazan con desastres bíblicos si osamos optar por un cambio a ésta política de “mamporrerísmo” a los poderes financieros, llámense FMI, Banco Europeo, transnacionales cuasi-homicidas, farmacéuticas casi genocidas, empresas químicas psicopáticas o fortunas seculares exentas del más mínimo sentido común o responsabilidad social.

Y digo “exentas” porque parecen no darse cuenta de que han traspasado de largo todos los límites aceptables, soportables y sensatos de la avaricia y el afán enfermizo de acaparar ceros en sus cuentas corrientes.

Os lo digo con toda claridad: LA GENTE ESTÁ HARTA DE TODOS VOSOTROS.

Necesitamos no ya una supuesta “regeneración democrática” pergeñada por los codiciosos del Poder, sino el establecimiento de nuevos parámetros basados en un “extremismo radical y fundamentalista de HONESTIDAD“, sin más zarandajas ni regateos jurídicos o entelequias mezquinas.

Ya está bien, señores y señoras, ya está bien.basta-ya esta bien

Somos pacientes, pero no estamos dispuestos a ser esclavos agradecidos.

Si pagamos impuestos al Estado no es para que el Señor Ministro del Interior construya en SU pueblo un cuartel de la Guardia Civil que el propio Cuerpo Armado considera innecesario, sino para que se trate a nuestros enfermos, se ayude a nuestros dependientes, se provea de viviendas dignas a nuestros vecinos, se financien los estudios de nuestra juventud y se dote de MEDIOS SUFICIENTES a quienes velan por evitar el fraude fiscal.

Sean conscientes, Señores del Poder, que están Uds. tensando demasiado la cuerda y corren el riesgo de que su alborozo emocional al gritar “¡Viva la Virgen!” puede transformarse en un “¡¡Ay, la Virgen!!” si continúan por el mismo derrotero.

Hágannos (háganse) el favor de ser sensatos y dejen de tomarnos por imbéciles. No lo somos. Somos pacientes… pero todo tiene un límite y nadie desea alcanzarlo.

Cuando la corrupción es anestesia.

La definición que nos ofrece el DRAE sobre corrupción es: CorrupcionYo -sin ánimo de enmendar la plana a tan digna institución- añadiría el sinónimo PODEDUMBRE, término que entiendo como “degradación profunda y no reversible en la esencia de lo orgánico”.

Así, cuando me hablan de un adinerado ciudadano que se ha lucrado ilegalmente, robando del erario público recursos que debieran haber sido empleados en mejorar la vida de los contribuyentes, creo que ese “alma canalla” no tiene enmienda, puesto que está podrida, y ya puede confesarse cuantas veces quiera al oído voraz de su sacerdote o asegurar alardes de contrición frente a los poderes Judiciales que no me provoca otra cosa que no sea un profundo asco, como cuando me encuentro en la nevera una pechuga de pollo olvidada desde antes de las vacaciones.

forges-vineta-saludo-subvencionesCuando me enfrento a la prensa diaria y, página tras página, asisto al bochornoso espectáculo de los más recientes casos descubiertos de corrupción política e institucional, siento que la nausea me invade. Y lo peor es que esto no parece tener fin.

Día tras día, más y más casos de corrupción. Tantos que ya ni llevamos la cuenta. Tantos que asistimos anestesiados al reguero de sinvergüenzas invocando el derecho a la “presunción de inocencia“, mientras que quienes aún les apoyan repiten (maniqueístas hasta el fin) el mantra sagrado del “y tú más” sin comprender que ellos también forman parte del rebaño esquilmado, que cuando alguien ha robado al Estado nos ha robado a todos, partidarios y adversarios, votantes y abstencionistas, guapos y feos, bebamos Coca-cola o Pepsi.

Deprime pensar que si uno cualquiera de esos casos, tan sólo UNO, hubiera sucedido en una Administración Europea diferente de la Española, los protagonistas y quienes les nombraron, apoyaron, colaboraron o simplemente callaron con conocimiento de dicho caso, hubieran dimitido de inmediato, so pena de ser recibidos a pedradas por la masa de ofendidos, víctimas de sus rapiñas indecorosas.

Entristece que el Pueblo Español sea tan permisivo, tan tibio, tan sumiso.impunidad_corrupcion-1

Nos han repetido tantas veces que la Transición del 78 fue modélica que nos lo hemos creído.

Nos han aleccionado y programado con tan buena maña, que hoy cuestionar los privilegios indecentes de nuestros representantes es ser “anti-sistema”, exigir cuentas claras o responsabilidades es ser “revolucionarios”, pedir el fin del Concordato con la ICAR y su financiación por parte de un Estado aconfesional es convertirnos en “come-curas”.

L’État, c’est moi” dicen que dijo el Rey absolutista francés Luis XIV (El Estado, soy yo) el 13 de Abril de 1655… pero las cosas han cambiado algo desde entonces, y ahora el Estado somos NOSOTROS, los ciudadanos, todos los que trabajamos, pagamos impuestos, soñamos y pisamos esta porción de planeta que llamamos España, que ya no es una “Unidad de destino en lo Universal”, sino una suma de voluntades harta de abusos, de canallas y de ladrones. Somos un Pueblo Adulto que rechaza las prácticas fraudulentas de nuestros gestores (presentes y pasados) y que pretende que el grito “Soy Español” sea motivo de orgullo y no una mera justificación de culpable impotencia.

España: la Democracia bajo sospecha.

Vivo en España, un Estado que pertenece al llamado “Mundo Occidental” y en el que se supone rige una Democracia bajo la forma de Monarquía Parlamentaria, en el que la Monarquía tiene un papel institucional, representativo… en suma, decorativo.

Esta Democracia, al parecer, se basa en una Constitución ahíta de artículos de laboriosa lectura que perfila los derechos y deberes de los ciudadanos, que se exalta a menudo desde los órganos de Gobierno cuando de exigir deberes se trata y se relativiza cuando se esgrime como argumento para reclamar un derecho.

En España (como no) disponemos de distintos poderes del Estado:

  • Poder Legislativo.
  • Poder Ejecutivo.
  • Poder Judicial.

Lamentablemente, es notoria la falta de separación o independencia que caracteriza la relación entre estos Poderes, puesto que del Legislativo emana el Ejecutivo, y el Judicial viene determinado por pactos entre las mayorías que componen el Legislativo.

Así las cosas, en España nos convocan a las urnas electorales cada (aproximadamente) 4 años y ahí termina la participación ciudadana en cuanto al funcionamiento de la Democracia se refiere. Puesto que en mi país no existe ningún modo ni medio de “Revocación de Cargo Público” (que yo conozca), resulta que las mayorías que emanan de las urnas actúan con un poder absoluto y total, lo que reduce el sistema democrático Español a elegir qué tipo de despotísmo cuatrienal deseamos. Y digo “despotismo” porque ya los Tribunales dispusieron que los “Programas Electorales” que los Partidos Políticos someten al criterio de los ciudadanos en campaña electoral y que supone “de facto” una declaración de las intenciones y proyectos de cada Partido para la próxima legislatura, NO TIENEN CARACTER CONTRACTUAL. Es decir, pueden con toda impunidad vender humo de colores sin que haya responsabilidad ninguna al respecto de incumplimientos o flagrantes contradicciones.

Hoy por hoy, tenemos en el Gobierno de España al llamado Partido Popular, sustentado por una escueta mayoria absoluta en el Congreso de los Diputados, sospechoso de múltiples casos de corrupción que incluyen desde la financiación ilegal del partido (lo que por supuesto no está tipificado como delito en España) hasta el cobro de sobresueldos en “B” de sus altos cargos y que, actualmente, valientes Jueces dignos de elogio y admiración investigan desde hace muchos, demasiados años sin alcanzar nunca resultados.

Día tras día, nos asaltan desde la televisión y los periódicos nuevos casos de corrupción que se suceden y amontonan en nuestra memoria hasta insensibilizarnos y saturarnos la indignación… y no hay consecuencias. Y si por un casual, la ciudadanía sale a la calle a mostrar su hastío, son reprimidas bajo leyes de Seguridad Cuidadana que asombrarían y serían rechazadas en cualquier país de nuestro entorno y que próximamente se verán endurecidas.

El despilfarro de lo Público es escandaloso. Un sólo dato: nuestro Presidente del Gobierno reside en una mansión llamada “Palacio de la Moncloa” a cargo del contribuyente, y además cobra cerca de 1.800 € en dietas al mes en un país en el que el sueldo mínimo interprofesional es de poco más de 600 €.

A pesar de que últimamente el desmantelamiento de los recursos públicos es tenaz y voraz, nuestros representantes gozan de prebendas de autenticos sátrapas y adquieren en apenas 8 años de pertenencia a la élite de los Diputados, privilegios inalcanzables para un trabajador corriente y moliente.

Pese a lo anterior (y más que no tengo ahora estómago para relatar) nosotros, los ciudadanos, costeamos todos esos excesos (acarreando al tiempo tasas de desempleo insostenibles) rescatamos Cajas de Ahorros esquilmadas por sus Directivos, financiamos Cultos Religiosos que contravienen la Declaración de Derechos Humanos (13.000 millones de Euros el pasado año sólo a la Iglesia Católica) y asistimos atónitos al incremento de la pobreza a nuestro alrededor, en nuestros pueblos y barrios, donde tenemos porcentajes vergonzosos de desnutrición infantil.

Sinceramente, creo que ésta situación no puede, no debe continuar.

Poco a poco se está gestando un clima social que, de no reconducir las conductas abusivas actuales de nuestros gestores, provocará un estallido que nada bueno ha de traer.

España, en mi modesta opinión, precisa urgentemente una “refundación” profunda, un nuevo Proceso Constituyente, una nueva génesis que alumbre una nación orgullosa de sí misma, confiada en sus capacidades y en la que sus ciudadanos se sepan y sientan dueños de su futuro.