Dios en los tribunales.

Cuando tras el desayuno uno se asoma a la prensa digital, se expone a sobresaltos que te pueden dejar el cuerpo resentido durante buena parte de la mañana y exactamente eso es lo que me ha sucedido hoy.

Publican en Andalucesdiario.es la siguiente noticia:

Una juez obliga a un menor a hacer la primera comunión en contra de su voluntad.

Resumiendo, el caso es que D.J.O. de 8 años de edad deberá acudir a clases de Catequesis preparatoria para la “Primera Comunión” por Orden Judicial, según ha resuelto en un auto la titular del Juzgado de Primera Instancia número 26 de Sevilla.

Hijo de padres separados que estuvieron casados por la Iglesia Católica (matrimonio que fue posteriormente anulado por el Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica de España), el menor que declara “no creer en Dios” deberá ceder a los deseos del padre que detenta la Patria Potestad.

disomio-400pxA pesar de que el Tribunal Constitucional ha declarado en varias sentencias que “los menores también son titulares del derecho a la libertad religiosa” tal y como reconocen diversos organismos internacionales y la Convención de Derechos del Niño, la Jueza ha considerado que “la Fe no hace daño“.

Es posible que la Fe no haga daño dependiendo de a quién, cuándo y dónde (ejemplos hay de que la Fe de algunos ha masacrado en el nombre de Dios en el pasado y en el presente) pero no entiendo las prisas en que un niño haga la Primera Comunión si realmente no le interesa participar en ese rito mágico de transubstanciación de carne en pan y de sangre en vino, teniendo en cuenta que no hay “edad de caducidad” para participar en el rito de la Primera Comunión.

Dejando a un lado mis reservas personales acerca de la veracidad de los diversos mitos religiosos que la humanidad arrastra desde su más tierna infancia emocional, me causa asombro que la Justicia Laica, en un Estado que en su Constitución (Art. 16.3) se declara aconfesional, deba entrar a dirimir y aún menos obligar la asistencia o no a unas clases de preparación y adoctrinamiento en una organización que vulnera los principios democráticos y que no sólo es declaradamente homófoba, sino sexista.

papa_francisco-400pxAlgún resquicio para la esperanza otorga la sensatez aparente que viene aportando el nuevo Papa Católico que, desde el Vaticano, parece intentar aportar cordura a ciertos planteamientos de inspiración medieval que los sectores más conservadores pretenden perpetuar a pesar del paso de los siglos.

Entretanto, lo cierto es que escudados tras la obra social que dicen practicar (recordemos que la Iglesia Católica sólo aporta a Cáritas el 2% del dinero que reciben del Estado, unos 5 millones de Euros… es decir, 1€ por cada persona atendida en 2012 por Cáritas), hemos de tener en cuenta que tampoco la asignación tributaria es el único ingreso que la Iglesia Católica recibe del Estado: los conciertos educativos, la compensación por asistencia sanitaria, la conservación del patrimonio, los salarios de los profesores de religión o los beneficios fiscales también salen de las arcas públicas y rondan los 11.000 millones de euros anuales.

Pero estamos en un país en el que los Ministros otorgan Medallas al Mérito Policial a las Vírgenes y les piden con unción que solucionen el problema del paro o la salud, sin preocuparse de que el Cabildo Catedralicio de Córdoba se apropie de la Plaza de la Fuensanta en Febrero de 1987, la Diócesis de Córdoba inscriba como de su Propiedad la Plaza del Triunfo de San Rafael en Abril del 2011, o el 2 de Marzo de 2006 la mismísima Mezquita-Catedral con un coste de 30 euros.

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Todo ello viene (y por favor, no se rasguen las vestiduras) permitido por la Reforma de la Ley Hipotecaria de 1998 bajo el Gobierno de D. José María Alfredo Aznar López, y ha afectado a un total de 4.500 propiedades que la Iglesia pudo registrar sin más requisito que una certificación del Obispal y sin obligación de hacer público por edicto la inscripción ni pagar el Impuesto de Transmisión Patrimonial. Una evidencia más de la “igualdad” de derechos y deberes que acogen las actividades de los ciudadanos españoles y la Iglesia Católica Romana y Apostólica en éste país.

A Dios rogando y con el mazo dando“… y así nos van las cosas.

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